martes, 9 de febrero de 2010

Comunicación con esclerosis múltiple


La esclerosis múltiple es una enfermedad que afecta el sistema nervioso, es neurodegenerativa, desmielinizante. Aunque existen tratamientos para retrasar sus efectos, no existe una cura.

Sin embargo a pesar de paralizar completamente al paciente, este sigue pensando con normalidad.


El factor de que una persona pueda conservar su mente intacta, fue lo que impulso al ingeniero Shinjiro Oshima para desarrollar dispositivos de comunicación, cuando su esposa Setsuko enfermo (1994). Ya que tenía un estado de inmovilidad total, al punto de tener que usar un respirador artificial para seguir viviendo, debido a que no tenía la capacidad de poner en funcionamiento los músculos de sus pulmones.


Por lo que desarrollo un procesador de texto en el cual Setsuko (su esposa) manejaba con tan sólo dos dedos, sin embargo su enfermedad la dejó con inmovil de sus dedos; Shinjiro desrrollo sensores que inserto en pestañas postizas (y de esta forma no perder la poca comunicación que mantenía con su esposa).



A pesar de todos sus esfuerzos también se le imposibilitó a su esposa la movilidad de sus pestañas(1997).


Es por ello que llamó a el ingeniero Kuniaki Ozawa, jefe de la sección de investigación y desarrollo de dispositivos para mejorar el nivel de vida de ancianos y discapacitados de la transnacional Hitachi. En la llamada Shinjiro le contó sus aflicciones y, antes de despedirse le dijo que para él sería un gran consuelo que por lo menos, su esposa pudiera responder sí o no a sus preguntas, lo cual evitaría que él tuviese que imaginarse siempre lo que su esposa quería o sentía.


Ozawa se le ocurrió una técnica para medir el riego sanguíneo del cerebro, a través del cual los enfermos de esclerosis podrían responder sí o no. Así es como nace un aparato que ha sido bautizado como Kokoro-Gatari ("hablar con el pensamiento").


El principio del invento es bastante sencillo. Cuando una persona piensa, por ejemplo, en un problema matemático, el flujo de sangre al cerebro aumenta, y cuando se relaja disminuye.


Lo que hace el Kokoro-Gatari es medir este flujo a través de una banda elástica que emite rayos infrarrojos y que se le ciñe al paciente alrededor de la cabeza, de tal forma que cuando quiera decir sí, sólo debe ponerse a pensar, o relajarse para decir no. La banda está conectada a una computadora.


El invento, que puede registrar una respuesta luego de 36 segundos, comenzó su etapa de prueba en el año 2000, y no fue hasta fines del año pasado, luego de que Ozawa lo probara en más de 30 pacientes y realizara varias mejoras, que la máquina alcanzó un 80% de exactitud en las respuestas.


Por eso, si alguien piensa que todavía falta un 20% para llegar a la certeza de una respuesta correcta del paciente, antes debe pensar que lograr un 80% de certeza es un salto enorme, ya que hasta el momento no existe otra forma de comunicación.